Hace unos días el Micro-Machine, con tanta caña que le metemos, se puso “malito” y ha tenido que pasar unos días en el taller… ha sido entonces cuando hemos apreciado lo importante que es para nosotros un todo terreno para llegar a casa.
Cuando te acostumbras a llegar a tu casa por el carril más corto, sin apenas esquivar baches, cruzando un arroyo, chapoteando por el barro y subiendo una cuesta sólo apta para 4×4 te resulta desesperante tener que subir en un turismo a 2 por hora, por un camino más largo, de un lado a otro del carril para esquivar socavones, gastando cuidao de no patinar, poniendo cara de estreñio cuando sientes una piedra pegar en los bajos del coche… y por supuesto que no haya llovido mucho!…
El principal inconveniente de los todo terrenos es el consumo, si además de bajar de la montaña te tienes que desplazar bastantes kilómetros para llegar al trabajo, el coche se convierte en una auténtica ruina. Esa fue una de las razones que nos hizo decidirnos por el Suzuki Jimny.
Nos costó bastante encontrar uno de segunda mano (por supuesto) que rondara los 6000 euros y no estuviese hecho polvo.
Al igual que el coche, el motor es muy pequeño con un consumo muy razonable. En realidad todo es pequeño… pero toda una máquina… un auténtico Micro-Machine…
Con lo chico que es, hemos subido y bajado 7 personas por la famosa cuesta (un auténtico tetris humano en un 4 plazas), hemos subido con el remolque, y por dicha cuesta, palets de macizos (media tonelada de ladrillos más los 200 kilos que pesa el remolque), hemos cruzado el arroyo en plenas inundaciones con una crecida bastante considerable, le hemos hecho más de 30.000 kilómetros en un año y medio, hemos ido 3 mas dos perros la compra y mochilas, nos han roto un cristal para robar unas gafas y una linterna (en la ciudad, claro), hemos tenido que esperar a que amanezca para bajar al trabajo porque nos quedamos sin luces, hemos visto a Tukshec (el perro de Peter, que nunca me acuerdo cómo se escribe) vomitar dentro de un bolsillo de mi mochila … y algo muy significativo para mi… he perdido el estrés al conducir, porque como no corre, nadie te molesta…
Para vivir en la montaña se necesita un todo terreno (con reductora), que aguante… no lo confundáis con los “todo caminos”, turismos grandes 4×4, con ruedas grandes (de carretera), un poco más altos de lo normal, carísimos y sin reductora, con lo que trepando a diario acabas comiéndote el embrague. Estos coches para escaparse a la casa de campo los fines de semana van muy bien, para ir a la sierra a esquiar es lo mejor, para salirte del asfalto de vez en cuando es un gustazo… o para los que necesitan un carro grande y caro para sentirse mejor…
… pero, por nuestra experiencia, para carrilear a diario, tragar polvo en verano, llenarse de barro en invierno, topar con una gran piedra camuflada tras un matojo y pegar un bote que se te levante el trasero del asiento (y no pasa ná), cargar materiales, subir a toda la familia en un sólo viaje, disfrutar de subir una pendiente fuerte llena de piedras sueltas en primera corta a 5 por hora prestando más atención al paisaje que a los socavones… se necesita un todo terreno, que para eso están.
Bienvenido a casa Micro-Machine, nunca pensamos que echaríamos tanto de menos un hierro con ruedas…

saludos!

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